La música del periodo barroco ejerce una atracción muy especial para todo tipo de públicos.

Prueba de ello es el éxito que está obteniendo el ciclo Bach Vermut, con la integral para órgano de Bach los sábados al mediodía en el Auditorio -atención a los próximos recitales de Wolfgang Zerer y Bernard Foccroulle- y la expectación creada, incluso tratándose de versiones en concierto, ante la recuperación de dos óperas tan desconocidas en España como Niobe, regina di Tebe, de Agostino Steffani, y Adriano in Siria, de Francesco Maria Veracini.

¿Corren malos tiempos para la lírica o,más bien, buenos tiempos para la música barroca?. Me inclino por lo segundo.

El redescubrimiento moderno a niveles populares de Agostino Steffani se produjo hace un par de años de la mano de Cecilia Bartoli y su propuesta discográfica Mission, con la colaboración especial del contratenor francés Philippe Jaroussky.

La figura de Steffani se ha reivindicado no solo musicalmente sino también en condición de su agitada vida, compartiendo la música con la diplomacia y hasta con su designación como obispo.

Heredero, en cierto modo, de Cavalli y predecesor del primer Haendel, Steffani estrenó la ópera Niobe, regina di Tebe, a partir de las Metamorfosis, de Ovidio, en Munich en en 1688.

Ultimamente se ha representado con éxito en Alemania, Covent Garden de Londres y Boston, habiendo aparecido recientemente un disco con prácticamente los mismos artistas que ahora han actuado en Madrid.

Ha destacado, claro está, Jaroussky, un mito ya pese a su juventud, con varias arias de las que cortan la respiración, en particular Sfere amiche en la escena 13 del primer acto.

Sus agilidades unidas a su carisma facilitan que sus aportaciones posean un magnetismo irresistible El reparto vocal fue, en cualquier caso, equilibrado y compacto con prestaciones muy serias de la canadiense Karina Gauvin, como Niobe, o la estadounidense Teresa Wakim, y con un contratenor tan gracioso como el brasileño José Lemos en el papel de Nerea.

La orquesta del Festival de Música Antigua de Boston acompañó con precisión a los cantantes, dialogó con esmero entre sus diferentes secciones, y creó una atmósfera teatral eficiente desde el sonido..

Adriano in Siria es una ópera de oficio pensada fundamentalmente para castrati como Farinelli o Senesino.

Se estrenó en Viena en 1732 y ahora Fabio Biondi la ha recuperado del olvido con los arreglos pertinentes.

Las tres cantantes que encabezaron el reparto vocal en Madrid poseen voces de ensueño en este repertorio.

Vivica Genaux enloqueció al público del Auditorio con el aria Amor, dover, rispetto.

Roberta Invernizzi realizó un trabajo magistral de principio a fin con una expresividad contenida y un punto de emoción en todo momento.

Sonia Prina, la cantante transgresora, volvió a cautivar con su voz de contralto.

Y también cumplieron con soltura Lucia Cirillo, Ugo Guagliardo y Kristina Hammarström.

Europa Galante convenció a las órdenes de Biondi.

El jueves 28 interpretarán Las cuatro estaciones, de Vivaldi, en la Sala de cámara del Auditorio.

Están que se salen estos barrocos.

UNIVERSO BARROCO

Niobe, regina di Tebe, de Agostino Steffani.

Boston Early Music Festival Orchestra.

Directores: Paul O’Dette y Stephen Stubbs.

Con Philippe Jaroussky y Karina Gauvin.

Adriano in Siria, de Francesco Maria Veracini.

Europa Galante. Director:Fabio Biondi. Con Vivica Genaux, Sonia Prina y Roberta Invernizzi.

CNDM, Auditorio Nacional, 18 y 26 de enero.

Escrito por JUAN ÁNGEL VELA DEL CAMPO para ElPais.com

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