Hoy nos remontaremos a la época medieval para acercarnos a una colección de obras de esa época que es famosa entre los estudiosos y público general.

Se trata de un canto mariano que seguro te va a gustar por ese carácter ancestral y arcano que tiene, pero también por ese aire festivo que tiene la composición, a mitad de camino entre la danza y la música vocal.

Hoy acudimos a esa importantísima fuente de obras medievales como es el Llibre Vermell de Monserrat.

Se llama así porque está encuadernado con una tapas de color rojo.

Se encuentra guardado como oro en paño en la biblioteca de la Abadía de Montserrat.

Ya en el año 1399 estaba terminado el códice y es una obra muy importante del arte medieval.

Está escrito en un bello pergamino con caligrafía de los siglos XIV, XV y XVI.

Se trata de una obra de contenido teológico y devocional dirigido a los sacerdotes y personas que peregrinaban a Montserrat.

La obra también contiene un cancionero musical.

Aunque contiene obras inspiradas en los movimientos de trovadores de la época, son obras dedicadas a la Virgen.

Entre ellas, es famosa una llamada Stella splendens in monte, que está cantada en latín (el códice contiene otras obras en catalán y en occitano).

La obra, como dice el manuscrito, es muy dulce y para bailar en corro.

Con esa anotación, puede verse el carácter danzable de las obras religiosas y litúrgicas de la época.

Está compuesta siguiendo la forma del virolai.

El texto de la obra lo puedes consultar aquí.

Aquí tienes esta inmortal joya de nuestra música medieval interpretada por el conjunto Hespèrion XX dirigido por Jordi Savall.

Escribe Maricarmen Gómez Muntané:

“El repertorio musical del “Llibre Vermell de Montserrat” (Libro Rojo de Montserrat) es fruto del espíritu de devoción nacido hacia mediados del siglo XIII bajo la influencia, entre otras, de la orden franciscana.

Los franciscanos, con sus ideales de pobreza y humildad, estimularon con su ejemplo la piedad de las gentes sencillas, que se unían a ellos para orar y cantar, extremo que contrasta con el de órdenes como el Císter, entre los muros de cuyos monasterios encontraban refugio distinguidos miembros de la nobleza.

Si en monasterios cistercienses como el de Las Huelgas, directamente vinculado a la casa real de Castilla, se entiende que sonasen las ricas polifonías de la Escuela de Notre Dame, también se entiende que lo que cantaban los franciscanos fuese básicamente un repertorio “reciclado”, compuesto de ideas muy sencillas; su pista no es fácil de seguir, puesto que su primera transmisión fue oral.

Si la creación del primer corpus musical sacro de carácter popular se debe a los franciscanos, a otra de las nuevas órdenes mendicantes que aparecieron en el siglo XIII, la de los dominicos, se debe el estímulo del culto a María.

Ello favoreció la aparición de un repertorio específico de canciones populares marianas, y de otras menos populares debidas a compositores cultos como eran trovadores y troveros.

De unas y otras quedan en la Península Ibérica dos testimonios excepcionales, uno de carácter culto, las “Cantigas de Santa María”, y otro de carácter popular, aunque sólo en parte, el “Llibre Vermell de Montserrat”.

El propósito del repertorio del Llibre Vermell, manuscrito en el que fue copiado entre los años 1396 y 1399, lo explica la nota intercalada entre sus dos primeras piezas. Dice en latín, lo siguiente:

“Dado que a veces los peregrinos, cuando velan en la iglesia de la Virgen María de Montserrat, quieren cantar y bailar y también desean hacerlo de día en la plaza, y allí sólo deden cantarse canciones honestas y devotas, por tal razón hay escritas algunas antes y después [de esta nota].

Y deben utilizarse honesta y moderadamente para no estorbar a quienes perseveran en oraciones y devotas meditaciones, en las que todos los que velan deben de igual modo insistir y dedicarse devotamente.”

No obstante, al menos dos de las diez composiciones que incluye el manuscrito, ‘Mariam, matrem’ e ‘Inperayritz/Verges ses par’, son piezas que no es posible que estuviesen destinadas a los peregrinos a quienes alude la nota.

Se trata de dos virelais polifónicos en estilo Ars Nova, el primero de los cuales usa de ritmos complejos, difícilmente interpretables por un conjunto de voces que no estuviese constituído por especialistas; el caso del segundo virelai es similar, puesto que combina dos textos distintos en un alarde de virtuosismo, más propio de los motetes de fines de la Edad Media que del repertorio cancioneril.”

Por Pepe Gallardo

Por Pepe Gallardo

Más música en twitter @aechmu

7 comentarios en «La importantísima fuente de obras medievales del Llibre Vermell de Monserrat»
  1. Hola:

    Escribe Maricarmen Gómez Muntané:

    “El repertorio musical del “Llibre Vermell de Montserrat” (Libro Rojo de Montserrat) es fruto del espíritu de devoción nacido hacia mediados del siglo XIII bajo la influencia, entre otras, de la orden franciscana. Los franciscanos, con sus ideales de pobreza y humildad, estimularon con su ejemplo la piedad de las gentes sencillas, que se unían a ellos para orar y cantar, extremo que contrasta con el de órdenes como el Císter, entre los muros de cuyos monasterios encontraban refugio distinguidos miembros de la nobleza. Si en monasterios cistercienses como el de Las Huelgas, directamente vinculado a la casa real de Castilla, se entiende que sonasen las ricas polifonías de la Escuela de Notre Dame, también se entiende que lo que cantaban los franciscanos fuese básicamente un repertorio “reciclado”, compuesto de ideas muy sencillas; su pista no es fácil de seguir, puesto que su primera transmisión fue oral.

    Si la creación del primer corpus musical sacro de carácter popular se debe a los franciscanos, a otra de las nuevas órdenes mendicantes que aparecieron en el siglo XIII, la de los dominicos, se debe el estímulo del culto a María. Ello favoreció la aparición de un repertorio específico de canciones populares marianas, y de otras menos populares debidas a compositores cultos como eran trovadores y troveros. De unas y otras quedan en la Península Ibérica dos testimonios excepcionales, uno de carácter culto, las “Cantigas de Santa María”, y otro de carácter popular, aunque sólo en parte, el “Llibre Vermell de Montserrat”.

    El propósito del repertorio del Llibre Vermell, manuscrito en el que fue copiado entre los años 1396 y 1399, lo explica la nota intercalada entre sus dos primeras piezas. Dice en latín, lo siguiente:

    “Dado que a veces los peregrinos, cuando velan en la iglesia de la Virgen María de Montserrat, quieren cantar y bailar y también desean hacerlo de día en la plaza, y allí sólo deden cantarse canciones honestas y devotas, por tal razón hay escritas algunas antes y después [de esta nota]. Y deben utilizarse honesta y moderadamente para no estorbar a quienes perseveran en oraciones y devotas meditaciones, en las que todos los que velan deben de igual modo insistir y dedicarse devotamente.”

    No obstante, al menos dos de las diez composiciones que incluye el manuscrito, ‘Mariam, matrem’ e ‘Inperayritz/Verges ses par’, son piezas que no es posible que estuviesen destinadas a los peregrinos a quienes alude la nota. Se trata de dos virelais polifónicos en estilo Ars Nova, el primero de los cuales usa de ritmos complejos, difícilmente interpretables por un conjunto de voces que no estuviese constituído por especialistas; el caso del segundo virelai es similar, puesto que combina dos textos distintos en un alarde de virtuosismo, más propio de los motetes de fines de la Edad Media que del repertorio cancioneril.”

    La letra de la danza Stella Splendens (Estrella resplandeciente):

    LETRA:

    Sequitur alia cantilena omni dulcedine plena […]
    ad trepudium rotundum:

    [Estribillo]

    Stella splendens in monte
    Ut solis radium
    Miraculis serrato,
    Exaudi populum.

    [Coplas]

    Concurrunt universi
    gaudentes populi,
    divites et egeni,
    grandes et parvuli,
    ipsum ingrediuntur
    ut cernunt occuli,
    et inde revertuntur
    graciis repleti.

    Principes et magnates
    extirpe regia,
    saeculi potestates
    obtenta venia,
    peccaminum proclamant
    tundentes pectora,
    poplite flexo clamant
    hic: Ave Maria.

    Prelati et barones,
    comites incliti,
    religiosi omnes
    atque presbiteri,
    milites, mercatores,
    cives marinari,
    burgenses, piscatores
    praemiantur ibi.

    Rustici, aratores,
    nec non notarii,
    advocati, scultores,
    cuncti ligni fabri,
    sartores et sutores,
    nec non lanifici,
    artifices et omnes
    gratulantur ibi.

    Regine, comitisse,
    illustres domine,
    potentes et ancille,
    iuvenes, parvuli,
    virgines et antique,
    pariter vidue
    conscendunt et hunc montem,
    et religiose.

    Cetus hii aggregantur,
    hic ut exhibeant
    vota regraciantur,
    ut ipsa et reddant
    aulam istam ditantes,
    hoc cuncti videant,
    iocalibus ornantes
    soluti redeant.

    Cuncti ergo precantes
    sexus utriusque,
    mentes nostras mundantes
    oremus devote,
    Virginem gloriosam,
    matrem clementie,
    in celis graciosam
    senciamus vere.

    [TRADUCCIÓN]: Estrella Resplandeciente.

    Sigue otra cantilena llena de suavidad […]
    en una danza circular.

    [Estribillo]

    Estrella que, como un rayo
    de sol, resplandeces
    con milagros, en Montserrat:
    escucha tu pueblo.

    [Coplas]

    Todos los pueblos acuden
    alegres hasta aquí,
    ricos y pobres,
    adultos y niños;
    aquí se adentran,
    a la vista de todos,
    y de aquí salen
    llenos de gracias.

    Príncipes y magnates
    de real estirpe,
    poderosos del mundo,
    obtenido el perdón,
    anuncian la remisión
    de sus pecados
    y, arrodillados,
    exclaman: Ave María.

    Prelados y barones,
    condes famosos,
    religiosos de todas clases,
    y también presbíteros,
    soldados, comerciantes,
    marineros,
    ciudadanos y pescadores,
    aquí son recompensados.

    Campesinos, labradores
    y notarios,
    abogados, escultores,
    junto con carpinteros,
    sastres, zapateros
    e incluso laneros,
    artesanos todos,
    aquí dan gracias.

    Reinas, condesas,
    damas ilustres,
    matronas y esclavas,
    doncellas y niñas,
    vírgenes y ancianas,
    junto con las viudas
    y las religiosas,
    suben a esta montaña.

    Todos se congregan
    y aquí sus promesas ofrecen,
    y se llenan de gracias
    para poderlas cumplir,
    y después de enriquecer
    y adornar
    esta mansión,
    regresan en libertad.

    Mientras suplicamos,
    hombres y mujeres,
    purificando nuestras conciencias,
    roguemos devotamente
    a fin de conocer de verdad
    en el cielo a la Virgen gloriosa
    y llena de gracia,
    madre de clemencia.

    Un saludo

  2. Buena obra , excelente interpretacion. Un regalo para nuestros oidos !ó

    Buena obra , excelente interpretación. Un regalo para nuestros oídos .-

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *