Esta colección de Música antigua española fue uno de los mejores aciertos de Hispavox, en su momento.

Contiene algunos de los temas más populares de la Baja Edad Media de la vieja región catalana recuperados por el Atrium Musicae de Madrid, incluyendo una versión íntegra del «Llibre Vermell» que ocupa la segunda mitad del álbum.

Un fantástico trabajo de la Capella Musical, la Escolanía de Santa Cruz del Valle de los Caídos y Atrium Musicae dirigidos por Jose Luis Ochoa de Olza.

«La música en Cataluña hasta el siglo XIV es tal que solo hemos podido introducir en esta grabación los mínimos testimonios imprescindibles para trazar un panorama bien delimitado.

Intencionadamente hemos dejado fuera la canción trovadoresca, que cubrirá por sí sola una sección de otro volumen dedicado a la monodia cortesana.»

En una colección discográfica como ésta lo exigible era ofrecer un dato básico de cada forma musical, de cada estrato histórico, seleccionando solamente aquellos monumentos artísticos más valiosos.

Para efectuar este trabajo han contado con una obra inapreciable de Monseñor Higinio Anglés: «La Música a Catalunya fins al segle XIII» (Barcelona, 1935), completada con otro excelente trabajo del mismo autor:

«El Llibre Vermeil, de Montserrat y los cantos y la danza sacra de los peregrinos durante el siglo XIV», publicada en el volumen X (Barcelona, 1955), del anuario musical del C.S.I.C.

Conducidos por tan sabia mano, las dificultades de selección, y también la de elección de transcripciones, quedaron obviadas en gran parte.

En lo que se refiere a ejecución artística, un trabajo en equipo sumamente riguroso y estricto de directores artísticos, asesores e intérpretes, ha dado como fruto la reconstrucción de unas cuantas piezas básicas de una belleza sobrecogedora y significando todo ello una aportación sin precedentes para situar la cultura musical y litúrgica del medievo catalán de una manera viva y real.

RESUMEN DE PRECEDENTES HISTÓRICOS

Los ejemplos musicales más antiguos que se conservan de la música catalana, son probablemente del siglo IX.

Esto no quiere decir que en Cataluña no se practicara el arte musical desde la antigüedad.

Las danzas que muestran las pinturas rupestres de Cogull (Lérida), son tal vez el dato más antiguo conocido.

Más tarde, en fechas históricas bien definidas, la Colonia griega de Sant Martí d’Empuries (600 a.d.J.C.), debió hacer sentir en suelo catalán la fuerza de su cultura.

No se sabe cómo serían las danzas, la música y los cantos paganos de los siglos antiguos, que perduraban aún en la época cristiana.

Pero sí sabemos que San Pacià, Obispo de Barcelona del siglo IV, condenó la costumbre pagana de celebrar el 1º de enero con mascaradas, danzas, y desórdenes de toda clase.

En cuanto a la música visigótica, nada existe.

La cultura litúrgico-musical de la clerecía catalana, tomó vuelos propios con la entrada del rito y del canto romano en los templos catalanes a partir de la época carolingia.

Es evidente que la Lex Romana penetraba en Cataluña a medida que se realizaba la reconquista, aunque las reminiscencias mozárabes perduraron hasta fines del siglo XII.

Los monjes catalanes se sentían en libertad para buscar un repertorio nuevo de tropus, secuencias, conductus y otras formas literario-musicales europeas.

El Monasterio de Sant Miguel de Cuixà servía de puerta de entrada, y el de Santa María de Ripoll, cuya escuela fue fundada en 888, se convirtió en el centro y la casa madre de la producción litúrgica, musical y literaria de Cataluña.

Se conservan unos cincuenta antifonarios de los siglos X-XI y junto a éstos aparece un buen renglón de himnarios, prosarios, troparios, y otros libros en los que la música tenía un papel tan importante como el texto. Generalmente contienen composiciones escritas para ser cantadas en las fiestas del santoral catalán.

POLIFONIA

Los troparios de la Catedral de Vic, así como algunos de Gerona y Tortosa, son una buena muestra de lo que eran los cantos y la poesía religiosa del Monasterio de Ripoll, tan relacionado con los monasterios del mediodía de Francia, Saint-Pierre de Moissac y Saint-Martial de Limoges, que son el centro clásico de la música a voces de los siglos XI-XII.

Además, se puede señalar Tarragona, Tortosa, y Scala Dei como centros de los que conservamos polifonía y documentación histórica sobre la práctica de la música a voces de los siglos XII y XIII.

En Barcelona, Gerona, Montserrat y Poblet se practicó también la polifonía, pero los documentos que conocemos son ya del XIV.

SECUENCIAS

En el siglo XIV aparecieron en Europa dos formas poético-musicales nuevas: el tropus y la secuencia.

Estas formas crearon una producción riquísima de texto y música a través de las principales escuelas de cada país europeo.

En los troparios y prosarios de Vic-Ripoll, de Gerona y de Tortosa, de los siglos XII-XIII, encontramos estas mismas obras. En lo que respecta a la secuencia, muchas melodías sólo se han encontrado en estos códex.

Los dos prosarios de Vic, que representan el fondo de secuencias usadas en el Monasterio de Ripoll, son todas del período antiguo y de la transición de la forma poético-musical de las secuencias.

Este repertorio pertenece básicamente a los centros franceses de Saint-Pierre de Moissac y Saint-Martial de Limoges, incluso con versiones más puras que las encontradas en los troparios de aquellos monasterios.

Entre su repertorio aparecen bastantes secuencias que fueron escritas en Cataluña, probablemente en el mismo Ripoll, y que constituyen un documento impagable del pasado literario-musical de los siglos X al XIII de Cataluña.

INTERPRETACIÓN

Respecto a la interpretación tenemos algunos datos valiosísimos.

Merced a la Consueta del Monasterio de San Cugat —Liber consuetudinum— debida al monje Pere Ferrer († 1231), sabemos que en los templos catalanes de la Edad Media, en la música a voces, la voz de los niños se alternaba con la de los monjes, uniéndose a veces en determinados melismas.

En lo que se refiere a instrumentos, una antigua costumbre ha venido en nuestra ayuda, por lo menos para decidir sobre su inclusión, o no. Generalmente, junto al título colocado para servir de guía al cantor en la localización de la pieza, se apuntaban nombres de los instrumentos: cithara, lira, tuba, etc…

Capella Musical y Escolanía de Santa Cruz del Valle de los Caídos

Atrium Musicae

Gregorio Paniagua
Marcial Moreiras, fídula, viola discanto
Gregorio Paniagua, viola tenor
Cristina García, órgano positivo, regalía, flautas
Mariano Martin, flautas
Carlos Paniagua, zanfoña, flautas
Eugenio Urbina, laúd
Carmen Paniagua, arpa gótica
Javier Coello, vihuela
Eduardo Paniagua, campanil, percusión

Jose Luis Ochoa de Olza
director


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Datos extraídos de sonusantiqva.org

Un comentario en «La riqueza de Cataluña en música del medievo»

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