«Si tratáramos al Museo del Prado como se trata a la música, sólo podríamos ver las pinturas de nuestro tiempo».

Sentencias así las va desgranando el prestigioso musicólogo que rechazó el pasado jueves el Premio Nacional de Música

No se esperaba Jordi Savall el revuelo organizado por su renuncia al Premio Nacional de Música debido a la política cultural del Gobierno, pero lo afronta con la serenidad con que toca la viola de gamba y la meticulosidad en las respuestas a la prensa que le guía en su labor de investigación de las músicas de medio mundo.

«Los artistas estamos siempre expuestos a la crítica de cualquiera. Todos los oficios tienen dos caras: la buena del nuestro es poder comunicar la belleza», señala con saludable estoicismo.

Se tomó usted su tiempo antes de mandar la carta al ministro Wert.

La noticia me alegró en un principio, sobre todo porque el fallo venía de un jurado al que respeto mucho.

Pero de inmediato pensé en los 40 años de trabajo en los que he tenido la impresión de encontrarme delante de mí con una pared.

He presentado proyectos interesantes al Ministerio, como las obras completas de Tomás Luis de Victoria o una ‘Capilla Real de las Españas’, y nunca he encontrado el más mínimo interés.

No podía aceptar el premio de una institución que da la espalda a los músicos, particularmente a los que nos dedicamos a las músicas históricas.

Me tomé todo el día [el miércoles pasado] para reflexionar y escribí la carta a las dos de la madrugada.

El desinterés oficial viene, por lo tanto, de muy lejos.

Absolutamente.

Aquí jamás se ha ayudado, mientras que en los países culturalmente importantes como Francia o Alemania los grupos que hacen cosas similares a las nuestras reciben aportaciones de uno o dos millones de euros anuales.

Te sientes como si no existieras dentro de tu propio país, y a las formaciones más pequeñas se las condena a una situación dramática.

Son demasiadas cosas… [resopla].

Y las pocas que podrían hacer las instituciones, por desidia, no las hacen.

Por ejemplo una Ley de Mecenazgo.

Esa ley está funcionando bien en Francia y es aquí una necesidad urgente.

Si tratásemos al Museo del Prado como se trata a la música, sólo podríamos ver las pinturas de nuestro tiempo y lo antiguo estaría escondido en los sótanos.

Si queremos escuchar las ‘Cantigas’ necesitamos un grupo que se forme para poder interpretarlas, pero no hay soporte para ello salvo el de la iniciativa privada. Si hay algún loco a quien le interese, bien, y de lo contrario no existe.

Y para qué hablar de la educación musical…

También está en un estado miserable. Pero es que en este país se desaprovechan hasta las ocasiones elementales.

En 2011 propuse grabar las obras completas de Tomás Luis de Victoria, nuestro más excelso compositor de música religiosa, con motivo del cuarto centenario de su muerte, y me dijeron que no interesaba.

Esto es lo que hay: pura ignorancia. Sencillamente, no saben lo que representa. Presenté en Toledo un proyecto sobre El Greco y ¿qué acabaron haciendo? ¡El ‘Réquiem’ de Verdi!

¿Esta ceguera la comparten las instituciones catalanas? Usted sabe que algunos quieren ver segundas intenciones políticas en su renuncia al premio, por su postura favorable a la consulta soberanista.

También en Cataluña las cosas se podrían hacer mejor, pero es cierto que la Capilla Reial de Catalunya [una de las formaciones que encabeza] ha recibido apoyo oficial y lleva 22 años recibiendo una subvención modesta y una ayuda para viajes que ha resultado vital.

Tenemos subvenciones de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona.

¿De ahí que sí aceptara la Medalla de Oro del Parlament?

No podía rechazarla porque en Cataluña me han tratado, en comparación, muy bien.

En cambio, nunca me han ayudado en España.

Es más: cuando pusimos su nombre a la Capilla Reial [de Catalunya] dejamos de estar presentes en cualquier programación. Me duele mucho decir esto, pero es la verdad.

Es tan grave que se mezclen las cosas por…

¿Política?

Por mezquindad.

También nos consideran un grupo extranjero por tener una orquesta como Le Concert des Nations, que por cierto ha interpretado mucha música española.

Creo que todo esto obedece a una crisis en todos los órdenes de la vida en la que no vemos gestos que permitan mejorar la situación.

Los que tenemos la oportunidad de hacernos escuchar debemos denunciar que esto no puede seguir así. Necesitamos una regeneración general.

Ya no estamos hablando sólo de arte y de música.

Claro que no.

Estamos sacrificando toda una generación de jóvenes que no podrán tener una vida digna porque no encontrarán trabajo.

Son demasiadas las cosas que se han hecho mal. Y en el terreno artístico, si seguimos así, acabaremos como en la Prehistoria, pintando en cuevas, porque nada ha reemplazado el apoyo que en otro tiempo brindaban los reyes y la Iglesia.

La música sólo existe cuando se toca o se canta; si queremos que nuestro patrimonio cultural sobreviva al olvido, hay que ayudar a quienes lo estudian para mantenerlo vivo.

Hablemos para terminar de la consulta del 9 de noviembre.

Yo me siento como en casa en cualquier lugar de España.

Ahora bien, respeto a los gallegos que hablan en gallego y a los vascos que hablan en vasco; lo que me gustaría es que no me dijeran en Madrid que hablo en polaco cuando hablo con un amigo.

Y por eso defiendo el derecho a saber lo que piensan los catalanes.

Claro que la consulta debe hacerse legalmente, cómo no, pero no entiendo que no se pueda hacer de buenas maneras…

Pero esto no tiene absolutamente nada que ver con mi renuncia al Premio Nacional de Música.

Entrevista realizada por P. UNAMUNO | ElMundo.es

10 comentarios en «Jordi Savall: «Esto es lo que hay: pura ignorancia»»
  1. Dejad al hombre…, si no quiere aceptar el premio, tampoco tendrá la compensación económica ligada a el, «que se lo den a otro, que posiblemente lo sepa agradecer más y le haga más falta».

  2. Entiendo a Jordi Savall y su renuncia al premio. Tuve la suerte de estar en el concierto que dio el jueves en Valladolid, donde se le brindó un gran homenaje a su música, su trabajo, su trayectoria, la gente se puso de pie y fue despedido con un grandísimo aplauso. No entiendo ninguno de los comentarios anteriores. Quizá no han tenido ocasión de escuchar su música, no la conocen, de otra forma no se entiende.

  3. Me molesta, y mucho, que Savall hable de ignorancia para referirse a aquellos que criticamos su actitud en este feo asunto… Ahora resulta que sí, que la Generalitat, lleva a cabo una política cultural de primer orden y quizá por eso no ha rechazado el premio que el otro día le entregó personalmente Artur Mas. Aquí no hay ignorancia, señor Savall, lo que hay es sectarismo por su parte, y del puro y del duro. Una pena, pensaba yo que el maestro estaba muy por encima de cuestiones políticas tan bajas…. una pena!!!

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