«La música barroca como instrumento evangelizador»…

En Bolivia se han preservado numerosas y voluminosas colecciones con música de la época de la colonia, y del tiempo de la primera evangelización de los pueblos americanos.

En Sucre hay dos espléndidas colecciones con música que documenta la grandeza e importancia que la catedral metropolitana e iglesias vecinas han tenido en la vida musical de aquella época.

La primera colección, hoy guardada en la Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia consta de más de 1.400 obras polifónicas, en su mayoría villancicos, que proceden de dicha catedral y de la iglesia de San Felipe Neri.

La segunda, la componen los llamados libros de coro: treinta y cuatro gigantescos libros (algunos de hasta 20 kilos de peso) con música en canto llano que se practicaba en dicha catedral.

En las últimas dos décadas, la colección de música que más atención ha recibido, de parte de investigadores y músicos, es la de las antiguas reducciones de Chiquitos, encontrada en San Rafael y Santa Ana de Chiquitos, y hoy guardada en Concepción. Más de 5.500 páginas de música de la época de las reducciones chiquitanas, constituyen el documento más importante en el mundo, para demostrar el rol que la música ocupó en la evangelización de los pueblos americanos.

Solamente la colección de música guardada en San Ignacio de Moxos, podría ser igualada en importancia y significado, con la de Concepción.


Sonata en trío (Anónimo, S. XVIII) – «Archivo Musical de Chiquitos» (AMCh), Bolivia.
(Dos violines y bajo continuo).

Intérpretes: Ensemble Elyma – Capilla Cisplatina – Ensamble Luis Berger.
(Director: Gabriel Garrido).
Imágenes: Reducciones Jesuíticas de Bolivia.

«El llamado Barroco Misional, es el repertorio que se interpretaba en los siglos XVII y XVIII en las antiguas reducciones jesuíticas que se extendían por Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia.

En este conjunto son destacables, tanto por la cantidad como por la calidad, las obras que se han conservado en las regiones bolivianas de Chiquitos y Moxos que hoy conocemos como Barroco Boliviano, actualmente en pleno auge no sólo en Bolivia e Hispanoamérica, sino a nivel mundial.

Este repertorio tiene una historia sorprendentemente reciente. De hecho, a pesar de ser tan antiguo, empezó a ser rescatado hace apenas 50 años, cuando algunos musicólogos comenzaron a prestar especial atención a las obras producidas en el ámbito de las Reducciones Jesuíticas, entre los siglos XVII y la segunda mitad del XVIII, concretamente hasta 1767, año en que los misioneros fueron expulsados de América, tras la abrupta supresión de la Compañía de Jesús por parte del Papa Clemente XIII.

El despertar definitivo de esta música, que durmió un sueño de siglos, se debió a la perspicacia de un arquitecto jesuita, Hans Roth, que en los años 70 se encontraba trabajando en la reconstrucción de la iglesia de San Rafael de Chiquitos, en Bolivia.

Al trazar un plano general de la planta de la iglesia y sus edificaciones contiguas, intrigado por una falta de concordancia en las mediciones, Roth logró descubrir una recámara secreta disimulada tras una gruesa pared de adobe, que había permanecido sellada durante casi tres siglos.

Al entrar al recinto se encontró ante un impresionante tesoro artístico: más de cinco mil partituras y decenas de instrumentos musicales, muchos de ellos construidos por los miembros de las comunidades chiquitanas (violines, arpas, violonchelos, flautas, oboes, clarines y diversos tipos de trompetas, entre ellas una de casi dos metros de largo). La espectacularidad del descubrimiento incentivó nuevas investigaciones en pueblos y templos cercanos que condujeron a otros importantes hallazgos.

Al año siguiente, en Moxos, donde los jesuitas habían permanecido desde 1681 hasta 1767, fueron encontradas cerca de cuatro mil partituras más, muchas de ellas compuestas por músicos nativos que habían aprendido instrumentación con los jesuitas. Otras, pertenecientes al italiano Domenico Zipoli, un músico jesuita de primera línea que en Nápoles había sido uno de los más destacados discípulos de Alessandro Scarlatti.

En 1990, la UNESCO declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad a Chiquitos, junto a seis pueblos más aledaños, dejando expresa constancia de que la recuperación de semejantes tesoros musicales, debía ser considerada como uno de los descubrimientos culturales más trascendentes del siglo XX.

Las partituras encontradas permitieron conocer a fondo la obra de aquellos músicos jesuitas, a quienes cupo el mérito de trasladar el esplendor del Barroco de la opulenta Europa (Bach, Vivaldi, Händel, Scarlatti…), a la sencillez de los habitantes de la selvas sudamericanas.

Al poco tiempo de empezar su labor, los jesuitas se sorprendieron de la facilidad con que los nativos asimilaban las complejas obras del Barroco. No sólo contaron enseguida con músicos, sino también con compositores.

Pronto estos pobladores locales ocuparon sus lugares en el coro, como solistas, instrumentistas, copistas, constructores de instrumentos e incluso maestros de capilla. Muchos no sabían ni leer ni escribir y dominaban, sin embargo, la lectura musical.

Para los jesuitas, la música tenía una función esencialmente religiosa, por esa razón la mayoría de obras conservadas en los archivos están destinadas a la liturgia.

Los indígenas heredaron este valor de la música y conservaron con celo las partituras, copiándolas una y otra vez a medida que se deterioraban.

En las obras destinadas a la liturgia era norma no dejar registro del nombre del autor, pero los jesuitas, desafiando el rigor de las prohibiciones eclesiásticas, solían permitir a los músicos noveles que firmaran sus obras, asentando determinados signos al pie de la partitura a manera de un código secreto. Gracias a este recurso quedó un cierto registro de toda una dinastía de músicos autóctonos.

El repertorio instrumental que se conserva en el Archivo Musical de Chiquitos consiste en dos grandes colecciones: Música para un conjunto instrumental y música para tecla.

Entre la colección de música instrumental encontramos cuartetos, danzas, partidas, conciertos, sinfonías y sonatas, estas últimas las más numerosas.

Se pueden encontrar en el Archivo versiones simplificadas o recreadas de sonatas en trío (dos violines y b.c.) de A. Corelli, o de Vivaldi, y piezas para órgano o clave de D. Zipoli; también un grupo de sonatas en trio de un lenguaje marcadamente preclásico a la manera de Boccherini. La música instrumental así como la vocal, está sólidamente fundada en el estilo italiano. En ningún caso las partituras consignan el nombre del autor.»- (Alicia R. Illa).


SONATA CHIQUITANA XVIII – Anónimo S. XVIII (Bolivia).
«Archivo Musical de Chiquitos» (AMCh).

Intérprete: Florilegium.
Imágenes: Pintura Barroca Boliviana (El retorno de los ángeles).


CANTOS (I), (III), (IV) y (II) DE LOS INDIOS CANICHANAS (Anónimo S. XVIII) – San Pedro de Moxos (Bolivia).
(Músicas compuestas por los indios Canichanas del pueblo de San Pedro de Moxos en honor de Carlos IV y la reina María Luisa de Borbón, 1790).
«Archivo General de Indias», Sevilla – España.

Intérprete: Capilla de Indias – Directora: Tiziana Palmiero.
Imágenes: Secuencias de la película «La Misión» (Director: Roland Joffé).

LETRA: (Moxeño)

[CANTO I]

Buenas noche Señor usia
Al Señor Don Lazaro Ribera
Vachuei hanaphacle chicule yeusama
Vachuei hanaphacle chicule yeuquegabe
Autete chebai hana Don Carlos quarto
Euha Capita uhal nenauha Rey
Nuesi hana nemrau cochuei hatana
O Señora Doña
Maria Luiza de Borbon.

[Traducción]:

Buenas noches Señor
Don Lázaro de Ribera.
Queremos alegrarnos hombres
y mujeres,
festejando al Señor Don Carlos IV;
nuestro gran Rey,
y alegrarnos también
por nuestra gran madre,
la Señora Doña María Luisa de Borbón.

[CANTO III]:

Nuesi hananem rama yeuco chuaiha tisi
Don Lazaro Ribera
Vaha matica baenga cocule euha
Capita euha Rey
Don Carlos quarto
Nuesi hananem rama yeuco chuaiha vahatana
A Maria
Teco neva yeu ho euha Reyna
Doña Maria Luiza.

[Traducción]:

Nada es comparable
Señor Don Lázaro de Ribera
con la alegría de nuestros corazones,
porque estamos festejando
el día de Nuestro Rey
y de Nuestra Madre,
la Señora Doña María Luisa
que es Nuestra Reina.

[CANTO IV]

Sac ha chaune vema teche vaiha neuha Rey
Ega copau lena vahatsi
Yec ho Rey ye capita suehe taule

Ayga vatom asitisi a Don Lazaro
Nema siniga noticia euha Rey
[Niuye teco neva sac ha chuai hana penem ramaye]
Tagac holuam chapas cune
España ne palacio.

Vatam ranau hama tichi
vaihauha Reyna
Euha tanana Maria Luiza
Tagac holuam chapas cune
España ne palacio.

[Traducción]:

Aquí venimos a festejar a Nuestro Rey,
porque Dios lo ha puesto en la tierra
para que como él nos gobierne.

Dios lo ha hecho capitán de toda la tierra
y, si Don Lázaro no hubiera venido
trayéndonos su retrato …

Que grande es nuestra alegría viendo
a nuestra gran madre,
la Reina Nuestra Señora,
que está aquí tan hermosa,
como estará en España en su palacio.

[CANTO II]

Natom tanel hancahatisi
Don Lazaro
Coiha maie gacop huru
Carlos quarto Nuestro Rey
Alleluia
Nuasi gamac hanebec mugu Vahatisimana
Si tec hauneutac checoyena
Vahalhena Nuestro Rey
Alleluia.

[Traducción]:

Ya oímos Señor
Don Lázaro
tu palabra en nombre del Rey,
que es nuestro gran padre.
Aleluya
Ahora lo conocemos,
porque antes
nada sabíamos de ésto.
Aleluya.

La serie de canciones que compusieron los indios de San Pedro de Moxos (Bolivia), en honor de Carlos IV y la reina María Luisa, evidencia un sello estilístico moxeño.

Estas canciones no se encuentran en los archivos americanos sino en España (Archivo General de Indias, Sevilla), como regalo musical enviado a los reyes en 1790.

A pesar de ser obras anónimas, es evidente que se trata de composiciones debidas a moxeños, ya que para ése año los jesuitas ya habían abandonado la zona más de veinte años antes.

Escrito por Camilo López García

7 comentarios en «Música en las Reducciones Jesuitas: Archivos musicales de Chiquitos y Moxos»
  1. Necesito localizar la partitura: Sacris Solemnis. Autor: Domenico Zipoli.
    Partitura del Archivo de Chiquitos. S. XVIII
    Si alguien me pudiera informar de cómo conseguirla, se lo agradecería.
    Concepción Rodrigo

  2. Con todo respeto, ni los ancestros hubieran querido que mantuvieran sus obras resguardadas tanto tiempo, donde han de quedar ellos? Informad tan pronto..

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