Johannes Ockeghem, fue el principal compositor de la segunda generación de la escuela francoflamenca y uno de los más influyentes y respetados músicos de su época (sirvió a tres reyes de Francia).

Nace en Saint-Ghislain (Bélgica) se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, estableciéndola entre 1410 y 1420, la fecha más temprana se sostiene con la teoría de que este ya conocía al compositor Binchois antes de que este se mudara de Mons a Lille en 1423.

Iniciaría su carrera musical como niño del coro de la catedral de Amberes.

Aunque se piensa que su aprendizaje musical comienza en Mons, donde conocería a Binchois.

En la catedral de Amberes llega a convertirse en Chantre (maestro del coro) entre 1443/44,siendo este el primer dato fidedigno.

Entre 1446 y 1448 estuvo al servicio de Carlos I, Duque de Borbón, en Moulins (Francia).

En torno a 1452 se trasladó a París donde sirvió como maestro de capilla en la corte francesa con Carlos VII y con Luis XI. Llegó a ser el tesorero de la catedral de saint Martín en Tours y ocupó puestos de responsabilidad en Notre Dame (París) y en saint Benoît.

Se sabe que viajó a España en 1470 como parte de un intento de casar a Isabel la Católica con el duque de Guyenne, hermano de Luis XI.

No se sabe mucho sobre la vida de Ockeghem después de la muerte de Luis XI en 1483, salvo que estuvo en Brujas y en Tours donde probablemente murió ya que fue allí donde se encontró su testamento.

Ockeghem pasó la mayor parte de su vida activa en Tours (Francia) y desde allí se desplazaba para realizar los cometidos que le eran propios de su puesto de cantor.

Los cantantes de la época de Ockeghem eran contratados obviamente por su voz (la de bajo de Ockeghem era prodigiosa) y por su habilidad para componer alguna música si fuera menester.

Ockeghem poseía cierta “habilidad” para estos menesteres aunque a la hora de componer era bastante favorable a su propia voz.

La falta de noticias sobre sus últimos años sugieren que se retiró al final de su vida debido a su avanzada edad. A su muerte, poetas como Cretin, Molinet y Erasmo escribieron odas de lamento, y Josquin des Prés y Johannes Lupi pusieron música a los dos primeros de estos poemas.

Busnois, alumno del venerable maestro, le había dedicado en vida el motete In hydraulis.

Todas estas señas de alabanza hacia la figura de Ockeghem permiten observar la gran consideración que se tuvo en la época a un compositor que cimentaría las bases de la polifonía y del contrapunto en la música occidental, marcando músicos como Busnois, Compere, Brumel y Verbonnet.

Ockeghem no presenta un catálogo de obras muy abundante, conservándose 10 misas completas, otros tantos motetes (algunos de atribución dudosa), 20 chansons, un motete-chanson, un credo y unos pocos fragmentos de misas. Otras obras se perdieron o se ha constatado que pertenecían a otros autores…

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